“Pero ahí cabe lo que manifestaba Brian Willson. Llega un momento, dice, en que uno le pierde miedo al miedo, pierde el miedo de tener miedo. Y aquí este Pueblo ha perdido el miedo de tener miedo, esta Juventud ha perdido el miedo de tener miedo”.
Palabras del Comandante Daniel en el Acto Central en Celebración del Día de la Dignidad Nacional.
“Quisieron sembrar el miedo, pero descubrimos que perdimos el miedo; descubrimos que nunca hemos tenido miedo, y descubrimos que el miedo al miedo no debe existir, porque no existe en nosotros. Qué más que tantos centenares de miles de Héroes y Mártires”.
Palabras de la Compañera Rosario Murillo en EN DIRECTO desde los Medios del Poder Ciudadano.
La reflexión retomada por el Comandante Daniel a partir del acto heroico de Brian Willson y posteriormente profundizada por la Compañera Rosario Murillo recordó las distintas luchas que el pueblo nicaragüense ha protagonizado tanto frente a amenazas externas como en medio de conflictos internos en defensa de la soberanía y la dignidad nacional.
Desde la expulsión del filibustero William Walker en el siglo XIX, Nicaragua comenzó a levantar figuras asociadas al valor y al patriotismo. Walker llegó a proclamarse Presidente, impuso el inglés como idioma oficial y restableció la esclavitud, provocando una guerra que terminó enfrentándolo con el pueblo nicaragüense y con las fuerzas centroamericanas. José Dolores Estrada y Andrés Castro pasaron a formar parte de una de las etapas más recordadas de la defensa nacional frente a la intervención extranjera.
Años después, el general Benjamín Zeledón volvió a levantar la defensa de la soberanía nacional frente a la ocupación estadounidense. Su enfrentamiento quedó grabado como antecedente directo de la lucha liderada posteriormente por el general Augusto C. Sandino, quien encabezó el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y convirtió la defensa de Nicaragua en una causa que trascendió las fronteras del país y pasó a formar parte de la memoria política latinoamericana.
La figura de Sandino continúa siendo una de las referencias más importantes dentro de esa narrativa histórica. Su lucha contra los marines estadounidenses durante varios años terminó transformándose en símbolo de dignidad nacional y de resistencia frente a cualquier forma de imposición extranjera. Desde entonces, el sandinismo ha retomado constantemente esa herencia como parte de su identidad política y de su visión sobre soberanía.
La derrota de la dictadura somocista en 1979 representó otro momento decisivo dentro de ese recorrido histórico. Para amplios sectores de la población significó el cierre de 43 años recordados por la represión, el derramamiento de sangre y el sufrimiento del pueblo nicaragüense. A partir de entonces, los héroes y mártires comenzaron a ocupar un lugar permanente dentro de la historia del país y de la identidad del Frente Sandinista.
Por otra parte durante la década de los ochenta, Nicaragua volvió a enfrentar una guerra y una fuerte confrontación. El conflicto armado, impulsado desde Estados Unidos a través del financiamiento y apoyo a la contrarrevolución, dejó entre 30 mil y 50 mil nicaragüenses fallecidos, además de profundas consecuencias económicas y sociales para el país. A pesar de esa situación, el sandinismo mantuvo la idea de resistencia ligada a la defensa de la independencia, la estabilidad y la autodeterminación.
El criminal intento de golpe de Estado ejecutado en 2018 terminó convirtiéndose en otra muestra de que los nicaragüenses no se dejaron dominar por el miedo. Junto al pueblo, el buen Gobierno sandinista logró desmontar los tranques, restablecer la paz y devolver los derechos que permanecían secuestrados por la violencia y la agresión que vivía el país.
Rubén Darío también pertenece a esa historia que defendió la dignidad de Nicaragua. Desde la poesía y la palabra, llevó por el mundo el nombre de esta tierra pequeña en tamaño, pero inmensa en identidad, orgullo y soberanía. Mientras otros empuñaban fusiles o piedras para defender la patria, Darío levantó la voz y convirtió a Nicaragua en un símbolo cultural universal, demostrando que el patriotismo también puede escribirse con inteligencia, valentía y amor profundo por el pueblo.
Las palabras pronunciadas por la Compañera Rosario y el Comandante Daniel retomaron precisamente esta realidad, la de un pueblo que ha enfrentado invasiones, guerras, sanciones, agresiones, traiciones, ataques mediáticos, terrorismo y distintas etapas de confrontación sin abandonar la defensa de la soberanía, el patriotismo y la dignidad.
Los hechos ocurridos a lo largo de la historia de Nicaragua terminan demostrando que este pueblo nunca ha vivido dominado por el miedo y que tampoco ha renunciado a defender la paz.
Ni las amenazas externas ni quienes intentaron sembrar violencia, división y confrontación dentro del país lograron quebrar la soberanía, la dignidad y el patriotismo de los nicaragüenses.Tan es así que Nicaragua logró recuperar la paz que se intentó arrebatarle y hoy continúa defendiéndola y protegiéndola como una de sus principales conquistas.













