Los propagandistas de la mentira y el odio que hoy vomitan ataques desde España, Estados Unidos y Costa Rica pasan todos los días hablando de supuesta dictadura, pidiendo sanciones económicas, intervención militar y rogando bloqueos contra Nicaragua.

Sin embargo, mientras más hablan, más se parecen a esos “papalotes sin cola” descritos recientemente por la Compañera Rosario Murillo, y es verdad porque son figuras sin rumbo, sin estabilidad y completamente desconectadas del ambiente de tranquilidad, trabajo y prosperidad que hoy vive nuestro país, pues no hay peor ciego que el que no quiere ver la realidad.

Desde sus letrinas parlantes y programas basuras intentan aparentar fuerza política, pero lo que realmente proyectan es desgaste, desesperación y una derrota que todavía no logran aceptar después del fracaso del intento de golpe de Estado de 2018. Muchas de esas figuras desfiguradas son terroristas que enfrentaron procesos judiciales en Nicaragua por su participación en el golpe fallido.

Estas miserias humanas injurian, calumnian, difaman y dicen mentiras para poder comer, pero además desde hace rato se vendieron por unas cuantas monedas y ya no son dueños de sí mismos. Buscan sembrar odio, confrontación y manipulación desde plataformas digitales y programas improvisados que ya no tienen impacto ni dentro ni fuera de Nicaragua, porque nadie los ve ni los escucha y mucho menos que los lean.

La metáfora de los “papalotes sin cola” encaja perfectamente con la situación política de esos propagandistas. Un papalote sin cola pierde estabilidad, gira sin control, se mueve desorientado, no encuentra dirección y termina cayendo porque ya no tiene equilibrio ni quien lo sostenga.

Eso mismo ocurre con estos mercenarios a sueldo que pasaron años apostando al derrocamiento del Gobierno sandinista y terminaron aplastados por un pueblo que los escupe y los repudia. El fracaso de estos fantasmas asustados llegó al extremo de que ahora se atacan entre ellos mismos, viven divididos, enfrentados y desconfiando unos de otros.

A estos propagandistas radiactivos, desde aquí les decimos que son dignos de lástima y que ya ni siquiera son considerados enemigos, porque son vagazos y al vagazo poco caso. Nuestro Gobierno tiene un solo enemigo: la pobreza, y la estamos derrotando, por gracia de Dios, todos los días.

Precisamente por eso la Compañera Rosario los describió como papalotes sin cola:

“Pero, cómo perdieron todo. Me imagino que les cuesta mucho aceptar que ahora andan allí como “papalotes sin cola”, sirviendo y ofreciéndose a servir al mejor postor, a quien les dé más, porque esa es la búsqueda: a quien les dé más, para pretender seguir destruyendo los Caminos de Paz de nuestro Pueblo.

Pero volvemos a decirlo: ¡No Pudieron! ¡No Podrán! Aquí hay un Pueblo decidido a ser Libre, Pueblo Digno, Pueblo de Grandes Esperanzas, de Grandes Luchas y de Grandes Victorias. De Gran Espíritu. Ese es el Pueblo nicaragüense: Digno, Soberano; Amantes de la Paz y Defensores de esa Paz con la que construimos el Porvenir.

Cómo deben arrepentirse muchos de esos “papalotes sin cola”. O zopilotes, porque sobrevolaban sobre esa muerte que ellos mismos creaban... Zopilotes hipócritas. Denunciaban y sobrevolaban. Y eran sus propios muertos, sus propias víctimas.

Nunca voy a olvidar esa labor perniciosa, malvada, donde algunos servían de pitoretas para llamar, porque iba a suceder algo, y después ellos mismos creaban las víctimas para fotografiarlos, hacer videos y difundirlos por el Mundo al revés. El Mundo al revés, ese es el Mundo de ellos.

Pero llegó el Comandante y los montó en el avión, así dice la Canción. Y ahí andan, perdidos en sus propios laberintos. Nadie los mandó. Nosotros, el Pueblo nicaragüense no los ha mandado. Sus Amos. Pero cuando decimos nadie los mandó, es que ellos mismos eligieron ese destino de “papalotes sin cola”, porque eso es lo que son: Papalotes sin cola, buscando todavía hacer daño, usando palabras que ni les lucen”, concluyó la Copresidenta, Compañera Rosario Murillo.

Comparte
Síguenos