Este enero celebramos 17 años que el sandinismo reconquistó el Poder Popular en Nicaragua, disponiendo la soberanı́a del pueblo a la cabeza de la restauración de la institucionalidad, la restitución de sus derechos.
Nicaragua es joven, siempre será joven. Sus jóvenes, creo que tenían de media 18 – 20 años, limpios, puros, de amor a su clase trabajadora, son protagonistas en una acción de principio para lo que plasmarían poco después.
Han pasado 17 años desde el regreso del sandinismo al gobierno, tiempo durante el cual se ha producido el mayor proceso de modernización de Nicaragua. Sería largo enumerar los logros tanto en políticas sociales como a nivel macroeconómico.
Nunca he olvidado a Leonel Rugama poeta y militante del Frente Sandinista, que truncó su existencia en Managua a los 20 años, enfrentándose a la Guardia Nacional desde una modesta vivienda del barrio El Edén. Dos hermanos de lucha perecieron junto a él.
La violencia desatada en Ecuador encuentra amplia cobertura en las cadenas de noticias y reacciones generalizadas en las cancillerías. Todas condenan unánimemente la violencia de las bandas de narcos que siembran el terror en el país.
Hoy 10 de enero el partido de gobierno, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, celebra 17 años de haber retomado la primera magistratura del país de la mano de un Daniel Ortega Saavedra, que desde la revolución de 1979, hasta nuestros días.