Selva en la que él mismo se ha extraviado, como escribe Dante Alighieri en Infierno, canto I: “A mitad del camino de la vida, /en una selva oscura me encontraba / porque mi ruta había extraviado”.
No voy a referirme en este editorial a algo que no sepamos, pero sí a algo que el propio Silvio Báez reconoce y es el inmenso, surtido y variado compuesto de la sopa de siglas con el que se alimenta ese oposicionismo fracasado.
Son desadaptados quienes se resienten porque después del efecto que su terrorismo causó sobre el país, brincan molestos, retuercen los ojos, echan baba por la boca, te dicen malas palabras, te agreden y amenazan.
En las calles “las pico rojo” se agolpan alrededor de Silvio Báez, que les lanza lápices labiales color rojo, desde el altar supremo de su yo, delirando grandezas de líder