Se comienza a percibir en la población el deseo y la voluntad de ir al encuentro de sus esperanzas comenzando a dejar atrás estos últimos tres meses de desasosiego donde ha quedado expuesto el inmenso deseo de paz de la inmensa mayoría de esta nación.
La respuesta del Cardenal Brenes indica una cerrazón absoluta hacia el dolor humano, pareciera que las verdaderas víctimas son únicamente aquellas que forman parte del grupo golpista.
No hubo nada espontáneo en las protestas de Nicaragua, como tampoco puede ser espontánea la presencia de mercenarios que se dedicaron a secuestrar sandinistas a los que sometían a brutales castigos y torturas.