El 19 de julio será una celebración masiva de la derrota del golpe y una vindicación categórica de los esfuerzos del gobierno sandinista del presidente Daniel Ortega por la paz en Nicaragua.
Toda esta involución golpista se debe al imperio de la inteligencia sobre la fuerza bruta. Se debe a que en el FSLN hay un liderazgo político que sabe medir los tiempos y cómo avanzar en silencio frente al retroceso intransigente.
La respuesta del Cardenal Brenes indica una cerrazón absoluta hacia el dolor humano, pareciera que las verdaderas víctimas son únicamente aquellas que forman parte del grupo golpista.
No hubo nada espontáneo en las protestas de Nicaragua, como tampoco puede ser espontánea la presencia de mercenarios que se dedicaron a secuestrar sandinistas a los que sometían a brutales castigos y torturas.