La justicia se ha convertido en una cualidad del ser humano, en la que se decide, se apoya, se juzga, se establecen parámetros de igualdad para todos.
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad…(Gálatas: 5, 22).
El planeta y todo lo que encierra ha sido un proceso constante de cambio y transformación.
¿MEDIADORES Y TESTIGOS?
Las revoluciones necesitan de hombres y mujeres comprometidos, trabajadores manuales e intelectuales, que luchen por superar los obstáculos, dispuestos a asumir las transformaciones en las buenas y en las malas; con espíritu crítico y autocrítico.
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