El artista plástico nicaragüense y maestro de la pintura, Róger Pérez de la Rocha, compartió una entrevista en la Revista En Vivo, en donde habló de su recorrido y de su relación con la Revolución, donde a través de su pincel ha dejado una referencia para todas las generaciones venideras de los Héroes y Mártires.

El maestro recordó que cuando estaba en sexto grado, sus maestros le recomendaron a su abuela llevarlo a la Escuela de Arte, "mandaron a traer a mi abuela, mi abuelita Chepita, que me crió y me halaba las orejas duro, entonces, ella me llevó de la mano donde don Rodrigo Peñalba y lo recuerdo, tan claro como que me fue ayer y la recibió don Rodrigo Peñalba, un señor alto, distinguido, muy Peñalba, con su camisa blanca, manos blancas y dijo: déjelo. Y me dejó, a ruegos de mi abuela, porque ya estaba desesperada porque yo andaba rayando todas las paredes, de los barrios, de los vecinos".

"Al año, don Rodrigo me estaba premiando, distinguiendo con una beca de estudio, mi abuela era una señora de escasos recursos y esto me obligó a estudiar escultura por la mañana, pintura y dibujo por la tarde, y por la noche pasaba por el mercado comprando una enchilada, un plátano asado con un pedazo de carne y me iba a estudiar al Maestro Gabriel, ahí estuve haciendo mi bachillerato hasta el tercer año", relató.

Indicó que fue a través del poeta Ciro Molina, que logra conocer y relacionarse con el panida Pablo Antonio Cuadra y hace sus primeras publicaciones a la edad de 17 años.

"Ya comencé a figurar, con Leonel Vanegas, Julián Roque, los poetas revolucionarios, todo el Frente Sandinista que estaba naciendo, de tal manera, que de repente yo me miro en unos enredos políticos, por la tragedia de Pancasán, donde mataron a Silvio Mayorga, que era amigo mío, mi mentor, mi protector, de tal modo que yo tengo que huir y llego donde el poeta Pablo Antonio Cuadra, diciéndole que temo por mi vida, entonces, Pablo Antonio me manda a Ernesto (Cardenal). Yo ya había sufrido una crisis, donde me había cortado los pulsos", remembró.

Después de ese trance un poco gris, el maestro de la pintura hizo memoria que, con la ayuda de Pablo Antonio Cuadra, logra salir de Nicaragua con una beca para estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes en San Fernando, España. Donde estudió "pintura estricta, ahí tenías que saber pintar, yo tenía una base sólida, con los estudios con Rodrigo Peñalba, que era un profesor bueno aquí, en México, en España y en Italia".

A partir de esto, el artista realizó exposiciones a nivel nacional desde el año 1972, además de participar en eventos internacionales en Panamá, México, Cuba, Brasil, Estados Unidos, Perú, España, Francia, Bulgaria, China, Honduras, Ecuador.

La Revolución en su pintura

A través de sus obras, Róger Pérez de la Rocha, ha creado desnudos, distintos rostros de Cristo, los Héroes de la Revolución, el poeta Rubén Darío y el General Sandino.

"Empecé a pintar a Sandino como una necesidad, porque había una necesidad de regresarle al pueblo el rostro de sus Héroes, de darle a conocer a sus Héroes y es ahí donde comienzo con Juan Pablo Umanzor, el General Estrada, Sandino, Pedro Altamirano, desenterré prácticamente el rostro de nuestros Héroes”, resaltó.

Dijo que a pesar de que muchas personas le recomendaron quedarse en otros países, nunca aceptó “porque yo sentía que mi lugar estaba en Nicaragua”.

Para finalizar, el maestro exhortó a las nuevas generaciones apasionadas por la pintura a no dejarse guiar por la mercantilización del arte,hay mucho afán por el dinero, como friendo y comiendo, o por medir la pintura por el éxito en las ventas y ojo, el dinero es el peor enemigo de la creación”, apuntó.

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