En el marco del 157 aniversario del natalicio del Gran Rubén Darío, el doctor Jorge Eduardo Arellano, intelectual y estudioso e historiador, estuvo en la Revista En Vivo de Canal 4.
El doctor Arellano habló sobre el libro El viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical de Rubén Darío, quien nos introduce relatando que "tras quince años de ausencia, deseaba yo volver a ver mi tierra. Había en mí algo como una nostalgia del Trópico. Del paisaje, de las gentes, de las cosas conocidas en los años de la infancia y de la primera juventud".
Explicó que la iniciativa de conmemorar esta obra en estas fechas darianas, enero y febrero, ha sido de la Biblioteca Nacional Rubén Darío, a 115 años de haber visto la luz.
Insistió el estudioso sobre la importancia de este libro, del cual hay una edición digital en la página web del Instituto Nicaragüense de Cultura.
"Yo soy partidario de tenerlo en la mano y de gozarlo, de saborearlo, y de ver esa etapa de la primera formulación identitaria de nuestro pueblo, el ser nicaragüense", comentó.
Añadió que antes de él, de Rubén Darío, no se había estudiado, y él lo estudia, lo enaltece, lo especifica, y realiza una exégesis totalizadora de nuestra tierra, es decir, él descubre telúricamente a Nicaragua, la geografía, etc. "Para mí todo nicaragüense se precie de ser culto, debe conocer esta obra", recalcó.
"¿De qué trata esta obra? Trata de la historia, trata la geografía, trata de la literatura que existía hasta entonces, trata de la mujer, trata de las ciudades de Nicaragua, León y Masaya, especialmente, no habla mucho de Granada, casi nada. Habla del café, de las producciones, de una experiencia en una hacienda, habla de los rasgos mestizos del nicaragüense, de su cultura indígena, de su cerámica, de su herencia precolombina y sobre todo describe o caracteriza a los nicaragüenses de entonces, para él eran alegres, eran además vibrantes, o sea, afines a los oratorios, a la música, eran aguerridos, valientes, eran apasionados, aventureros, emprendedores, y altivos", describe Arellano haciendo referencia a la obra de Darío.
"El nicaragüense que él conoce ha evolucionado en más de un siglo, ahora el nicaragüense es otro, pero ahora habla del tipo general que vivió y cuenta muchas anécdotas del carácter aventurero del nicaragüense, y también dice que se destacan por su valentía y por su capacidad de triunfar, de trabajar, etc. Una apología del pueblo y de la tierra".
El libro El viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical de Rubén Darío es pequeño y todos esos artículos se publicaron en La Nación después del viaje que hizo a Nicaragua, "y en esos cinco meses consigue que el Presidente Zelaya lo nombre Embajador de Nicaragua en Madrid, y también venía a divorciarse, pero no lo logró porque había una ley que si se demostraba que una relación matrimonial no tenía relación en cinco años, ya ameritaba el divorcio, pero Rosario Murillo Rivas, su primera esposa, le demostró que habían tenido relaciones en París, y fracasó, no se pudo divorciar, eso eran los motivos personales de su viaje a Nicaragua, entonces lo que él escribió durante ese viaje, lo incluyó en un volumen que se llama El viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical un libro de prosa y poetas. Solo en dos libros Darío mezcló ambas, en Azul, con cuentos y poetas, y el viaje a Nicaragua, con poemas y prosas".
En otras palabras, su libro El viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical es un carnet poético de la identidad nicaragüense.
Agregó Arellano, que en ese libro también refleja un viaje que hizo a los pueblos en el tren de los pueblos, un tren que Zelaya había establecido de Masaya, hasta Diriamba, y cuando pasó por la Laguna de Apoyo, se entusiasmó mucho y expresó que es tan admirable como los lagos de Suiza, y el 7 de diciembre de 1907 le ofrecieron un homenaje en una hacienda cercana a esa fuente de agua.
Destacó que el doctor Jorge Eduardo Arellano que Rubén Darío rechazaba la intervención norteamericana, "y cuando vio que la intervención se había impuesto en Nicaragua, él dijo que como Nicaragua era dependencia norteamericana, prefería ser argentino, porque no iba a ser gringo".
En este sentido, dijo que la tradición del pensamiento de Rubén Darío es Bolivariano, entonces creía en el arielismo, la espiritualidad del continente contra el pragmatismo norteamericano, contra Calibán. "Darío llamaba a los Estados Unidos los calibanes, no creía en el panamericanismo, que era la doctrina de la dominación gringa a nivel comercial, se oponía y lo atacó".
Finalmente, dijo que nuestro Rubén tiene mucha referencia a la expansión del imperio en muchos documentos, entre ellos “El documento Refutación a Taft” publicado por Carlos Fonseca Amador en 1964.













