La venerada imagen de Santo Domingo de Guzmán ha regresado a su iglesia en las Sierritas de Managua, culminando así la tradicional misa y la solemne subida a su trono, tras diez días de intensa peregrinación por los barrios orientales de la capital.
Las festividades en honor al patrono de los managuas, Santo Domingo de Guzmán, finalizaron este domingo en un ambiente marcado por el fervor religioso y la paz. Centenares de personas participaron con entusiasmo, contribuyendo al éxito de estas celebraciones, una vez más.
El padre Boanerges Carballo, párroco de la iglesia de Las Sierritas, destacó la importancia de estas festividades para la comunidad, subrayando que el mensaje principal es dar testimonio de que la fe tiene un profundo valor.
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“En todas las actividades en las que hemos participado, lo hemos hecho con devoción. Por eso, este lema 'Con Santo Domingo de Guzmán... oramos con devoción' ha resonado profundamente en el alma de estas festividades. El alma de estas fiestas reside en el amor, la devoción y la fe del pueblo de Dios. Quiero agradecer al pueblo de Dios, a Managua, al gobierno central y a todos aquellos que han contribuido para reflejar este amor y devoción a Santo Domingo de Guzmán”, expresó Carballo.
La Alcaldía de Managua fue una de las principales instituciones que brindaron apoyo desde el inicio de las festividades el 31 de julio. Hoy, durante la misa, acompañaron a los promesantes y tradicionalistas en esta emotiva ceremonia.
“Con mucha fe y devoción, como familias nicaragüenses, estamos acompañando a nuestro Santo Patrono, Santo Domingo de Guzmán, en su retorno a su morada. Hoy presenciamos la alegría y la fe de nuestro pueblo porque Dios es un Dios de amor, y como hermanos, caminaremos juntos hacia un futuro de paz. Quiero destacar que hemos disfrutado de estas fiestas en un ambiente de paz, armonía y seguridad, gracias al esfuerzo de las diferentes instituciones de nuestro gobierno”, declaró la alcaldesa de Managua, Reyna Rueda.
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Promesantes acompañan a Santo Domingo en su regreso a su trono
“Vengo por una promesa que hice porque a los 15 años me salió una úlcera que puso en peligro mi vida. Ya sangraba y le pedí a Santo Domingo que me sanara, y la úlcera sanó. Ahora, vengo en el día que lo suben a su trono a pedirle otra promesa, para que interceda por mí”, relató Saul Huerta, uno de los devotos presentes.
Domingo Membreño, quien llegó desde muy temprano a las Sierritas, también expresó su devoción: “Esto es muy emocionante, y no dejo de venir aunque ya no tengo mis piernas. Me movilicé en esta silla de ruedas, pero a lo largo de mi vida he recibido muchos favores, y aquí estoy, gracias a Santo Domingo de Guzmán”, comentó con emoción.
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