Este 23 de agosto se cumplen 91 años del natalicio de uno de los nicaragüenses más orgullosos de sus raíces pinoleras. Nació en Jinotega, pero amó intensamente a Managua, a la que siempre enalteció con su humor, con su arte, con su picardía y sobre todo con su música, hablo de don Otto de la Rocha López, un auténtico artista del pueblo y estandarte de la identidad nacional.
Don Otto siempre esbozaba una sonrisa, era su carta de presentación, un artista nato que nunca estudió música de manera profesional, pero que heredó su vocación y afición por el arte de parte de su abuelo materno, convirtiéndose en un maestro de generaciones.
Su legado artístico y como ser humano es infinito, a esa vida y a ese ejemplo de sentirse orgulloso por su patria y por sus raíces, se le rendirá homenaje en distintos espacios culturales.
????Don Otto de la Rocha, un estandarte de la identidad nacional.
— El 19 Digital (@el19digital) August 23, 2024
➡️Celebramos 91 años del natalicio de un auténtico artista del pueblo nicaragüense y estandarte de la identidad nacional. pic.twitter.com/LmHZ0epg3E
En este homenaje, artistas del Movimiento Cultural Leonel Rugama, del Teatro Nacional Rubén Darío y del Instituto de Culturas de Pueblos y Juventudes, interpretarán sus más icónicas canciones como La pelo'e maiz, Managua Linda Managua, La Pinolera, Gotitas de Agua y otras melodías que enaltecieron su amor por el arte popular.
Don Otto como artista fue excepcional, pero como persona fue mucho más, fue un gran padre, un gran esposo, un gran abuelo y muy amigo de todos. Quienes lo conocieron y convivieron con él dan fe de esto.
Dedicó parte de su vida a la música, siendo la radio su otra gran pasión, Tu Nueva Radio Ya fue prácticamente su segunda casa, sus programas Lencho Catarrán y La Palomita Mensajera, que se transmiten al mediodía y en punto de las 6 de la tarde, son uno de los más escuchados y se mantienen al aire.
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Denis Schwartz Galo, director de Tu Nueva Radio Ya, compartió que cuando alguien conocía a Don Otto, siempre quedaba marcado por su esencia.
“Fue un intrépido joven que vino con 13 años a Managua con una guitarra de madera pero con clavijas de aquel entonces, buscando una aventura, yo igual vengo de un pueblo, San Jorge, Rivas y él lo hizo desde Jinotega, pero jamás ni comparado la tradición como artista que él ya traía en sus venas, sin duda que nos motiva para forjar una vida como él la llevó; tranquila, sosegada, humilde y además de mucha inspiración”, dice Denis.
Cuando don Otto se involucró en la radio (Voz de la Victoria) allá por el año 1948, se fue dando a conocer como artista radial, con su personaje de El Indio Filomeno, un campesino dicharachero y "jodedor".
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Cuando se despojaba de sus personajes o terminaba de grabar sus programas radiales, Don Otto era diferente, de pocas palabras, pero eso sí, siempre caía en gracia.
“Don Otto se quedó con nosotros con un legado impresionante y con una gran habilidad para entablar amistad y dar consejos a las nuevas generaciones para que sigan consolidando su quehacer cultural sobre todo. En sus programas era diferente a lo que era en persona, en persona era totalmente diferente; pasivo, tranquilo, y tenía que sacarles las palabras como decimos, ‘con cuchara’ porque muy poco hablaba, pero sí tenía mucha picardía”.
Dos historias, dos canciones
Para componer canciones don Otto tenía un talento natural, una de sus más famosas canciones La Pelo e Maíz, era la historia de una mujer “gringa” que vio una vez en su vida y de la cual se enamoró.
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“Una vez nos contó cómo nació la Pelo de Maíz, nunca la conoció, solo la vio y se enamoró, pero la canción se hizo famosa, otra vez que le sacamos información fue cuando compuso la canción que dice ‘quisiera cantar bonito para cantarte una canción’ esa fue una de sus primeras composiciones, la grabó una cubana Elsa Baeza, pero perdió las regalías porque al que le dio los documentos para que le diera la plata, se perdió con toda y la plata, esas son anécdotas que él no contaba”, refiere Schwartz, al descifrar a la persona, no al artista.
“Era una persona honesta, se entregaba a su trabajo, muy disciplinado y por eso lo descubrieron cuando formaba parte del Trío Chontal, y le hicieron hablar como un campesino y lo captaron para hacer los programas que hizo y que viven en la Nueva Radio Ya como Lencho Catarrán. Don Otto siempre está con nosotros presente, no lo olvidamos nunca y siempre está en la programación de la radio y nos guía en ese entusiasmo de seguir adelante”, refleja Denis.
Cristhian Medina, periodista de Tu Nueva Radio, conoció a don Otto desde su época como estudiante universitaria cuando llegó a la radio a hacer pasantías, fue adquiriendo experiencia y aprendió de la vida con las enseñanzas que recibió del artista. Hoy Cristhian es una referente como comunicadora.
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Las enseñanzas de sus canciones y sus programas
“Con don Otto fue una aprendizaje constante en mis primeros quinces años de estar en Tu Nueva Radio Ya, ya tengo 20 años laborando acá, para mi fue satisfactorio haber aprendido primero lo que fue la mística, la disciplina y el compromiso de trabajar todos los días con ánimo, de trabajar con pasión, con entusiasmo, pero sobre todo algo que nos enseñaba en el trabajo, en sus grabaciones de los cuentos o en sus programas en vivo, era la conexión con el pueblo, con la audiencia, conectarse con el público desde el alma, desde adentro hacia afuera y esa jocosidad que tiene Tu Nueva Radio Ya, recuerda ese legado de nuestro querido Otto de la Rocha, fue un maestro para mí, conocerlo fue una de las mejores experiencias que he podido tener dentro de la radio, mirarlo que siempre estaba puntual para grabar, era de los primeros en estar, trabajaba días feriados, días festivos, siempre estaba en pie de lucha y eso era admirable”.
Algo que pocos saben y es que don Otto estando enfermo, nunca dejó de trabajar, en su casa Tu Nueva Radio Ya instaló una cabina de grabación para que el artista hiciera sus programas, este hecho demuestra el temple del que estaba hecho.
“En su lecho de enfermedad, una de las cosas que se le admiró mucho, que aún así no dejó de trabajar, el estudio se trasladó hasta su hogar para seguir grabando aun con sus complicaciones de salud”, cuenta Cristhian que habla con mucha admiración de don Otto.
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Otro amigo y alumno de la vida de don Otto, es el cronista deportivo Carlos Álfaro, alguien que toma la vida con la gran filosofía con la que la vivió el artista. Carlos aprendió de don Otto el gusto por la música popular nicaragüense y la capacidad de improvisar.
“La máxima representación a través de la música nicaragüense, todo desemboca en Otto de la Rocha, querés tener el más vivo concepto de una mujer trabajadora del campo, el más vivo concepto de un niño saliendo hacia la ciudad, del hombre que se levanta muy temprano a trabajar la tierra, de la gente humilde trabajadora y digna, tenes que escuchar la música de don Otto de la Rocha, a través de su vida artística, reflejó lo que es el nicaragüense en el campo, el nicaragüense humilde, la música de don Otto nos llena de orgullo y nos enseña a ser más digno”.
Don Otto era un ser humano que tenía la gran capacidad de caer en gracia con cualquiera de sus chistes.
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“Lo que él decía todo caía en gracia, por consiguiente él estaba inmune a cualquier tipo de crítica, a los cuestionamientos, porque cuando abría la boca a todo nos agradaba”.
La Lupita, su amor de vida
Y si hablamos de amores, doña Georgina Valdivia da fe de ese amor que don Otto dio y recibió de su familia. Georgina lo acompañó por muchos años como esposa en la vida y como su novia Lupita en sus programas de radio.
“Nos sentimos jubilosos que Nicaragua lo recuerda con mucho cariño y a pesar de los 4 años y un poco más que partió a otro plano de vida, es como que no ha pasado el tiempo, mi esposo y su legado sigue ahí vigente, sigue sonando en la radio, sigue dando consejos y nosotros lo agradecemos, estamos agradecidos con Dios porque nos dio a ese talento, nos dio esa oportunidad de ser parte de la historia cultural de este país”.
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En el plano familiar, doña Georgina define a su marido como el hombre amoroso, responsable y entregado a su hijos, a su familia. “Siempre trabajaba pensando en sus hijos, en su familia, en su mamá cuando estuvo viva, en sus hermanos, siempre estuvo pendiente de cada miembro de su familia”, exclamó.
Doña Georgina sonríe y se le iluminan sus ojos, cuando habla de la música de don Otto, de sus personajes de Lencho Catarrán, pues considera que cada cuento, cada letra de sus canciones, reflejan el amor que sentía por Nicaragua y sus raíces culturales. Confesó que siente mucha alegría al saber que existe una Casa de la Cultura con el nombre de don Otto, un lugar donde se promueve el canto, el baile y la música.
“Es una gran idea tener una Casa de la Cultura donde se dan clases de todas las artes, de pintura, de danza, de teatro, es un gran logro, una gran idea y quiera Dios que las personas que están haciendo esto, lo sigan haciendo, me parece grandioso y agradezco a la Alcaldía de Managua que está detrás de esto, siga impulsando la cultura”, reflexionó doña Georgina.
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Si algo se preocupó mucho don Otto, era de difundir el arte y la música popular de Nicaragua, para eso fundó el programa “Nuestro Canto Pinolero”.
“Siempre fue un promotor del campesino, de la gente desposeída, siempre me decía que trabajaba por la gente saliera adelante, nunca escatimó en ir a los lugares más alejados a entregar su arte, nunca negó una entrevista, porque consideraba que eso ayudaba a difundir su música, su arte”.
La promoción del arte en todos los niveles
Su hijo Gabriel de la Rocha cuenta que su padre fue estricto con la educación, nunca le permitió involucrarse en sus grabaciones de los cuentos, hasta que terminará su periodo de clases, siempre le importó que sus hijos se profesionalizaron académicamente.
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“Me encanta cantar, me gusta cantar, crecí con el son nica y las canciones rancheras”, compartió Gabriel que también aprendió las voces de Aniceto y de otros personajes que creó don Otto.
“Yo realmente hace poco comencé a estudiar los registro de las voces que hacía mi papá, yo con los amigos me pongo a hacer las voces, pero ponerme a estudiarlo aún me falta”, resaltó Gabriel que considera que don Otto fue un artista de la Revolución Sandinista, la cual siempre lo apoyó, incluso en los años en Nicaragua fue desgobernada por administraciones neoliberales.
“Yo me siento agradecido y sí conozco que hay una casa de la cultura con el nombre de mi papá y cuando llegué pregunté cuánto valían las clases y me contestaron que son gratis y eso es admirable porque antes no lo teníamos”.
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El maestro y periodista cultural Wilmor López, considera a Otto de la Rocha como un verdadero estandarte de la cultura popular, su legado representa una herencia para Nicaragua.
“Otto de la Rocha es un artista polifacético, no podemos decir que es un cantautor, que es autor, porque es actor y autor, es polifacético. Otto de la Rocha se convirtió en artista radial, fue un actor de teatro, participó en grandes obras de teatro como la obra de Pedro Navaja, Otto de la Rocha es recopilador del folclore y muchas recopilaciones las llevó a disco, fue recopilador, cantautor, compositor, arreglista, libretista, creador de personajes y con su picardía que encarnaba, representaba al nicaragüense y esa picardía Otto de la Rocha la manejaba con una simpleza elegante”, valoró Wilmor.
Don Otto aprendió música influenciado por el legado de compositores como Tino López Guerra, Erwin Krüger, Camilo Zapata y otros.
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“Otto de la Rocha es un pilar fundamental de la identidad nicaragüense, es un artista del pueblo y hablar de Otto es hablar que el Gobierno Sandinista está apoyando sin límites el desarrollo de la cultura y la educación en Nicaragua. El apoyo a la cultura que da el gobierno es en todos los niveles, hay bastantes casas de la cultura, es una maravilla, es un apoyo a todos los niveles y en todas las expresiones artísticas”.
Pedro Pablo Castillo, Director de Cultura de la Alcaldía de Managua, certifica que las Casas de Cultura, son una extensión viva del legado artístico de Otto de la Rocha, Camilo Zapata, Arnoldo Guillen y otros artistas que enaltecieron y promovieron el orgullo de ser nicaragüenses.
“Don Otto fue un hombre que con su talento puso en alto el nombre de Nicaragua y nos regaló al pueblo hermosas piezas del son nica, esta Casa de Cultura Otto de la Rocha, alberga un poco de lo que fue don Otto, en esta casa se imparte cursos de canto, piano, guitarra, danza folclórica, ballet, teatro y artes plásticas y la mayoría de protagonistas son niños, niñas, jóvenes”, expresó Castillo.
En este 91 aniversario se rinde honor a su legado, a su música, a sus historias narradas a través de su programa Lencho Catarrán o en su programa humorístico de La Palomita Mensajera, donde su consejo principal y que era muy en serio, era “estudien muchachos, estudien, y no olviden siempre respetar a sus padres, sean obedientes”.
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