El café ha acompañado a Nicaragua por generaciones, se cultiva en las montañas, se recoge a mano, se cuida con paciencia y termina viajando lejos, llevando consigo el nombre pinolero, pensar que solamente es un producto agrícola sería limitarlo, porque ya es parte del trabajo cotidiano de miles de familias y una actividad vinculada al desempeño del comercio exterior nicaragüense. 

Cabe destacar que el grano de oro cerró en 2025 consolidado como uno de los pilares económicos del país, con una proyección de 1,000 millones de dólares en ingresos por exportaciones, según lo expuesto por el presidente del Banco Central, doctor Ovidio Reyes, esta cifra confirma al café como uno de los dos principales productos de exportación nacional, únicamente superado por el oro, y con una participación cercana al 13% del total de las exportaciones del país, reflejando su peso imponente dentro de la balanza comercial. Por ejemplo, en la cosecha 2025–2026, Nicaragua proyectó una producción de 3.3 millones de quintales de café, de los cuales 3 millones se destinan al mercado internacional. 

Esta actividad productiva se desarrolla en sesenta municipios cafeteros de nuestro país, generando aproximadamente 450,000 empleos directos e indirectos, con impacto en miles de familias rurales vinculadas a la siembra, el corte, el procesamiento, el secado, el acopio, el transporte y la exportación del grano.

Para entender el comportamiento reciente del café dentro del comercio exterior, es necesario observar algunos registros inmediatos que propiciaron el ritmo del sector. En ese contexto, y únicamente como referencia de tendencia, entre enero y mayo de 2025, las exportaciones de café oro alcanzaron 475.10 millones de dólares, lo que representó un crecimiento interanual de 68.38% en comparación con el mismo período de 2024, según datos oficiales del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC). Este desempeño ubicó al café entre los rubros con mayor dinamismo exportador, con una participación del 13.32% del total exportado en esos cinco meses, reflejando su peso efectivo dentro del comercio exterior.

Para estar más claros, el peso que hoy tiene el café dentro de la economía y del comercio exterior, es necesario retroceder en el tiempo y revisar cómo este cultivo se fue integrando al territorio, a la producción agrícola y a la vida económica del país, hasta convertirse en una actividad con presencia y proyección internacional. El café se introdujo en Nicaragua a mediados del siglo XIX, entre 1840 y 1845, en un contexto de intercambio regional propio de la época, y se adaptó rápidamente a las condiciones agroecológicas del país.

Las primeras siembras se establecieron en el departamento de Carazo, desde donde el cultivo comenzó a expandirse hacia otras zonas del territorio nacional. Con el paso de los años, y especialmente durante el gobierno del General José Santos Zelaya, se promovieron políticas para fortalecer la caficultura, lo que permitió su consolidación en regiones del norte como Matagalpa, Jinotega y Nueva Segovia, caracterizadas por suelos volcánicos, altura y clima favorable. A finales del siglo XIX y principios del XX, Nicaragua ya exportaba café de manera regular hacia Europa y Estados Unidos, sentando las bases de una caficultura propia, con identidad territorial definida y orientación al mercado internacional.

El posicionamiento del café más allá de nuestras fronteras está relacionado con su calidad, de acuerdo con el Banco Central, el 60% del café nacional supera los 80 puntos en la evaluación de calidad utilizada para clasificar cafés de especialidad, un estándar exigido por compradores de alto nivel en Japón, Estados Unidos, la Unión Europea y mercados asiáticos. Algunos lotes alcanzan puntuaciones cercanas a 94 puntos, lo que permite que el valor del producto se incremente de forma significativa.

En certámenes internacionales como la Taza de la Excelencia, los cafés nicaragüenses alcanzan precios promedio cercanos a 6,000 dólares por quintal, con picos superiores en microlotes altamente especializados. 

En la XXII Subasta Electrónica Internacional Taza de la Excelencia Nicaragua 2025, se registraron precios de hasta 88.20 dólares por libra, con 30 microlotes subastados, un promedio de venta cercano a 2,300 dólares, y valores máximos equivalentes a casi 9,000 dólares por quintal. En esa misma subasta, realizada como parte de los principales certámenes mundiales de café de especialidad, se logró dimensionar el nivel de interés del mercado internacional por el café producido en Nicaragua, más allá de los precios alcanzados. 

En esta edición participaron 344 muestras, evaluadas por 17 jueces internacionales de 16 países, y se contó con la presencia de más de 100 empresas de 19 naciones, que realizaron cerca de 2,800 ofertas. Estos datos reflejan que el posicionamiento del café está respaldado por una demanda constante y por el reconocimiento de su origen y calidad en los mercados más exigentes. 

De acuerdo con los registros más recientes consolidados por el Ministerio Agropecuario (MAG), entre enero y septiembre de 2025 se produjeron 1.7 millones de libras de café tostado, principalmente en Jinotega, Nueva Segovia, Madriz, Estelí, Matagalpa y Boaco, reflejando un avance en la agregación de valor y en la diversificación del producto más allá del café verde destinado a la exportación.

Asimismo, al mes de noviembre del año pasado, también este Ministerio, informó de un acopio de 22,300 quintales de café pergamino oreado, correspondiente al inicio del ciclo productivo 2025–2026, en beneficios secos ubicados en Matagalpa, Jinotega, Estelí, Madriz, Nueva Segovia y Boaco. Este volumen define el arranque formal de la cosecha y la activación temprana de la cadena productiva nacional. 

Todo este comportamiento productivo, comercial y de posicionamiento internacional del café responde a un proceso construido a lo largo de los 19 años de Buen Gobierno Sandinista, bajo la firme y sabia conducción de nuestra Compañera Rosario Murillo y la experiencia del Comandante Daniel, que han priorizado el acompañamiento a los productores, el fortalecimiento del sector agrícola y la inversión en asistencia técnica, calidad, financiamiento y acceso a mercados. 

Ese respaldo ha permitido a miles de familias cafetaleras producir más, mejorar rendimientos, agregar valor, acceder a mejores precios y consolidar la presencia del café de Nicaragua en los mercados internacionales.

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