En un abrazo fraterno de amor y unidad familiar, y en conmemoración del Día Nacional de la Paz y la Reconciliación, 1.200 personas de los centros del Sistema Penitenciario Nacional recibieron este 2 de febrero el Beneficio Legal de Convivencia Familiar.
El acto que rinde honor al legado del Cardenal Miguel Obando y Bravo, se realizó en el Complejo Penitenciario “Jorge Navarro”, de Tipitapa, presidido por la titular del Ministerio del Interior (MINT), compañera María Amelia Coronel Kinloch; compañera Marbelly Aráuz Pineda, alcaldesa de Tipitapa; el compañero Luis Hernández, secretario político de Tipitapa; la comisionada general Lilian Margarita Flores, auditora general del Sistema Penitenciario Nacional; general Luis Gómez, jefe de la Policía Nacional del Distrito VIII, y el comisionado general Julio Guillermo Orozco, director general del Sistema Penitenciario Nacional.

También estuvieron presentes familiares, madres, padres e hijos de las personas a quienes hoy se les otorgó el Beneficio Legal de Convivencia Familiar.
La compañera María Amelia Coronel Kinloch expresó que los Copresidentes, el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, instruyeron realizar este acto de Beneficio Legal de Convivencia Familiar para 1.200 personas nicaragüenses en todos los centros penitenciarios para conmemorar el Día Nacional de la Reconciliación y la Paz.
Asimismo, celebrando la vida y el legado del Cardenal Miguel Obando y Bravo, quien siempre tuvo un compromiso con Nicaragua, para que todos gozaran de la convivencia armoniosa, el respeto mutuo y la construcción permanente de la Paz.

“Aprovechamos para honrar su legado de fe y su llamado a la paz, y a las familias que su ejemplo inspire a todos a buscar la reconciliación verdadera, la justicia con misericordia y la protección de los lazos familiares, como camino de restauración social”, expresó.
Reconstruir la vida con responsabilidad y amor
La titular del MINT, mencionó que con este acto se abre una puerta que no solo permite la convivencia con sus seres queridos, sino que también invita a reconstruir la vida con responsabilidad y amor.
“La reconciliación comienza en el corazón reconocer errores, aprender de ellos y transformar el pasado en impulso para un futuro digno. Ustedes no son solo su pasado, son la promesa de un mañana mejor. Siempre recordándoles que cada encuentro con la familia es una oportunidad para renacer; cuídenla con respeto y verdad, al igual que su libertad, que exige compromiso al actuar con honestidad y trabajo constante”, agregó.
Recordó que a los que están matriculados en cualquier nivel educativo se les estará dando seguimiento para que logren culminar sus estudios, como parte del compromiso adquirido.
“Que la convivencia familiar sea semilla de cambio, que el amor restituya la confianza, que la responsabilidad sostenga la libertad y que la esperanza ilumine cada paso”, mencionó.
En sus palabras, la ministra deseó fortaleza, paciencia y la sabiduría para transformar esta oportunidad en una vida renovada, acompañados de la paz y la reconciliación.
No volver a los errores del pasado
Cristopher Salvador Avendaño expresó que esta es la mejor muestra de celebrar la reconciliación y la paz, recibiendo una nueva oportunidad para no volver a los errores del pasado.
“Me siento muy alegre, agradecido, primeramente con Dios y después con los Copresidentes, Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo. Esta es una gran alegría volver a casa con mi hijo a seguir mis estudios, la carrera de ingeniera en zootecnia en la Universidad Agraria; primera vez en la vida que se mira esto, que hay universidad dentro de los Sistemas Penitenciarios y a seguir trabajando, luchando, y tenemos Frente Sandinista para rato”.
Naydelin Fernanda Flores se mostró feliz por esta oportunidad de obtener su Beneficio Legal de Convivencia Familiar, ya que le permitirá reunirse con su familia y sus hijos.

“Primeramente, me siento muy emocionada. Yo trabajé en cocina interna, y ahora quiero seguir estudiando afuera. Agradezco a Dios por esta gran oportunidad y mi compromiso es ser una mujer de bien”, añadió.
Por su parte, Johana Calero agradeció a Dios por esta oportunidad y a los Copresidentes, el Comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo.
“Aún privadas de libertad, yo estudié sexto grado y el año que viene voy a primer año; además, aquí trabajé en cocina, practicábamos deporte, así que ahora mi compromiso es seguir estudiando y regresar con mi familia para ser una mejor persona”, sostuvo.
Al finalizar el acto, se procedió a la firma y entrega de cartas de libertad a los presos y presas, seguido del momento más emotivo y esperado, el reencuentro que se da con un abrazo fraterno, en medio de emociones que mezclan el llanto y la alegría, por tener nuevamente a ese ser querido, que hoy se compromete a ser una persona de bien, para contribuir a la sociedad.













