La Copresidenta de la República, Compañera Rosario Murillo, conmemoró este 2 de febrero el Centenario del Natalicio del Cardenal Miguel Obando y Bravo, recordando su invaluable legado como Pastor de la Reconciliación, el Amor y la Concordia.

"Muy buenas tardes compañeras y muy buenas tardes, queridas familias de nuestro Nicaragua, bendita, soberana, digna, siempre libre, siempre cristiana, siempre viviendo la fuerza del amor y de la Paz", exclamó la Copresidenta de la República.

Recordó que "hoy, 2 de febrero, celebramos a nuestro Cardenal Miguel y celebramos al mismo tiempo la Reconciliación y la Paz, que él supo predicar y promover con excelencia, dejando un insustituible legado, que es también Patrimonio Nacional, el deber de la Paz, de asegurar la Paz, del encuentro, la concordia, la reconciliación, todos los días, por el bien de todos". 

Destacó que "Celebrar el centenario del Cardenal y prócer de la Paz, el Amor, la Reconciliación entre todos, es celebrar el compromiso que todos tenemos de cumplir, de ser el mandato de Cristo Jesús. Le escuchamos, le seguimos escuchando, vibrando en esa voz potente que supo hablarnos de la prioridad absoluta de la Paz, del respeto, y supo responsabilizarnos de hacer cumplir ese mandato imperecedero, válido en todo tiempo, que nos garantiza la vida tranquila, fraternal, segura, laboriosa y próspera que todos merecemos". 

"Recordamos a su eminencia en todo momento y circunstancia, incorporamos esos caminos de permanente procura de Paz, y le recordamos acompañando siempre conversaciones, mediaciones, que asegurarán vida y fuerza, la fuerza de la esperanza en esta Nicaragua, que es de todos", mencionó la Compañera Rosario Murillo. 

Subrayó que "el Cardenal Miguel fue, ha sido, es, porque siempre hablamos en presente, porque creemos en la vida eterna, amigo fiel de todos; le vivimos hoy cuando su vida brilla en lo más alto de nuestro cielo azul y blanco, con su prédica y su práctica de aportar permanentemente a los cantos de vida y esperanza que nos corresponden como pueblo de Dios".

Indicó que "sabemos que desde el firmamento de los grandes héroes nicaragüenses, cristianos, solidarios y amantes de la concordia, el Cardenal Miguel nos ilumina, y es un sol que no declina". 

"Nuestro amigo fiel vive e invoca al Padre Celestial en todo momento, en todo tiempo, para que Nicaragua siga siendo como es, patria de fe, familia, seguridad y comunidad", destacó. 

"Esta Nicaragua que tanto amamos, Cardenal Miguel, vivir tu legado es nuestra inmensa responsabilidad. Es el orgullo de saber cumplir el deber supremo y sublime de construir todos los días Paz y Bien.  En la máxima humildad que también aprendimos de usted, Miguel de la Libertad, Chontales, Miguel de la Libertad, Miguel de la Santidad, Miguel pastor y gran espíritu, que agradecemos a Dios porque supo enviarlo para brillar en esta Nicaragua digna y libre", remarcó. 

"Viva el Cardenal, nuestro amigo fiel. Viva la paz, vive el amor, viva la fe que es amor. Viva la esperanza y la certeza de un futuro bueno para todo, para todas, para toda la familia nicaragüense. Gran día. Celebramos que podemos, que sabemos, que debemos cuidar con esmero absoluto la paz y el derecho al bienestar de todas las familias nicaragüenses", concluyó la Copresidenta de Nicaragua. 

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