El aniversario este año de la victoria de los pueblos soviéticos sobre el nazismo alemán asume todavía mayor importancia que en años anteriores por motivo del auge cada vez más descarado del fascismo alrededor del mundo, desde Estados Unidos hasta Europa hasta Japón. El año pasado la Cancillería de la Federación Rusa publicó un informe sobre el tema en que preguntó “¿Qué tan bien se han aprendido las lecciones de la lucha contra el nazismo, el fascismo y el militarismo después de esa terrible guerra? ... En varios países, los crímenes del hitlerismo se silencian deliberadamente, y la glorificación del nazismo y la falsa revisión de la historia de la Segunda Guerra Mundial alcanzan el nivel de política estatal. Es especialmente alarmante que tales procesos destructivos se desarrollan más rápidamente en Alemania, Italia y Japón, los fundadores del agresivo bloque nazi...”
De hecho, vale la pena volver a recordar la imprescindible verdad escrita por la compañera filósofa francesa Simone Weil en 1943, “El hitlerismo consiste de la aplicación por Alemania al continente europeo, y a los países de las razas blancas en general, de los métodos coloniales de conquista y dominación.” Otros escritores han comentado que, en efecto, en los años después de la victoria del 1945, los Estados Unidos y sus aliados rescataron al fascismo europeo para desplegar sus redes de influencia e inteligencia contra la Unión Soviética en la Guerra Fría. Así que no es sorprendente ver el resurgimiento del militarismo fascista entre las élites gobernantes de los países occidentales y sus aliados del Pacífico, como Japón, que imponían su avaro y sádico dominio sobre los pueblos del mundo mayoritario durante tantos años de colonialismo y quieren seguir dominando.
Ahora, Rusia ha vencido el poder militar de la OTAN en Ucrania y China ha llegado ser la potencia económica principal a nivel global. Por ese motivo, las fascistas élites occidentales intervienen en todo el mundo mayoritario para socavar y atacar la creciente influencia de Rusia y China a favor de los pueblos del mundo. En la región del Asia Oeste actúan para proteger el expansionismo del régimen colonial sionista y buscan cómo destruir la Revolución Islámica de Irán. En África y América Latina, de una u otra manera, agreden a todos los países que defienden su soberanía e independencia. En Asia, montan constantes provocaciones para hostigar a la Corea Democrática y a China en relación a sus legítimos intereses en el Mar Meridional Chino y su soberanía sobre la provincia china de Taiwan.
La guerra – 1941 a 1945
En este contexto mundial, la celebración del 81 Aniversario de la Victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania Nazi asume incuestionable relevancia contemporánea. Es muy difícil concebir la gigantesca escala de sus operaciones militares, del sufrimiento de las poblaciones civiles y de la bárbara maldad de las fuerzas nazis. Decenas de millones de civiles fueron masacrados por las fuerzas nazis en todo el Este de Europa y la Unión Soviética. La guerra cubrió todo Europa Este y Central, los países Bálticos y el Sur-Este de Europa hasta el Mar Mediterráneo. Se calcula que 80% de las acciones militares de toda la Segunda Guerra Mundial ocurrieron durante el curso de la Gran Guerra Patria.
Es importante entender que las fuerzas nazis incluyeron contingentes importantes de otros países europeos. Aparte de las fuerzas armadas aliadas con la Alemania nazi de los gobiernos de Bulgaria, Croacia, Finlandia, Hungría, Italia, Rumania y Eslovaquia, decenas de miles de voluntarios europeos se unieron a las fuerzas alemanes, por ejemplo la División Azul de España, y pequeñas contingentes anti-Comunistas de Francia y Bélgica, entre otros. Es comprensible que Rusia recuerda esta historia ahora que los dirigentes europeos hablan abiertamente de querer derrotar a Rusia y dan apoyo incondicional al régimen nazi de Ucrania en sus ataques contra blancos civiles en el territorio ruso.
La ofensiva nazi contra la Unión Soviética inició en 1941. Entre las acciones iniciales hubo el asalto contra el puerto de Murmansk por Alemania y Finlandia que duró casi cinco meses desde junio a noviembre 1941, pero falló. En el mismo período había una serie de grandes batallas contra Smolensk, Kiev, Uman, Kharkov y Rostov las cuales causaron muchas pérdidas entre las fuerzas nazis, atrasaron su ofensiva e hicieron posible la exitosa defensa de Moscú en enero 1942. Los asombrosos éxitos iniciales de las fuerzas nazis se acabaron y se empezó a una guerra de desgaste en la cual los lideres alemanes estaban en desventaja por motivo de sus largas líneas de abastecimiento, los resultantes problemas de logística, el desgaste de sus tropas, vehículos y equipamiento y las arduas condiciones del invierno de 1941 a 1942 que fue el más helado en más de cuarenta años.
Entre los momentos claves que se destacan durante la Gran Guerra Patria figuran el asedio de Leningrado, la batalla de Stalingrado y la batalla de Kursk. El asedio de Leningrado (ahora San Petersburgo) duró desde el 8 de septiembre 1941 hasta el 27 de enero 1944. Fue uno de los asedios más largos y crueles de la historia humana en que se calcula que murieron más de 1,200,000 civiles. La batalla de Stalingrado (ahora Volgogrado) duró casi seis meses desde agosto 1942 hasta febrero 1943 y costó la vida de más de dos millones de personas de ambos lados. La batalla de Kursk, que duró casi dos semanas en julio 1943, fue uno de las más letales de la Segunda Guerra Mundial y la batalla más grande entre vehículos blindados de la historia.
Las victorias soviéticas de 1943 en las enormes, feroces batallas de Stalingrad y Kursk fueron victorias decisivas para revertir la poderosa ofensiva nazi contra la Unión Soviética iniciada dos años antes en 1941. Después de sus tremendas derrotas a manos del Ejército Rojo en 1943, las fuerzas nazis empezaron sufrir una serie de reveses y derrotas constantes hasta el fin de la guerra casi dos años después. Luego de muchos meses más de intensos combates y otras grandes batalles a lo largo del 1944 hasta la primavera de 1945, el 2 de mayo de aquel año el Ejército Rojo conquistó la última resistencia nazi en Berlín, ciudad capital de Alemania. Todavía le quedó liberar la capital checa, Praga, el 9 de mayo, día en que la Alemania Nazi se rindió definitivamente con la firma, a la una de la mañana hora rusa, de su rendición incondicional recibido por el Mariscal de la Unión Soviética, Georgi Zhúkov.
Es imposible concebir ahora el precio humano de la histórica victoria soviética, lo cual fue un verdadero genocidio de los pueblos de la Unión Soviética, como explica el embajador de Rusia en España, Yuri Klimenko, “Para Rusia, la Victoria en la Gran Guerra Patria conquistada por nuestros antepasados a costa de enormes sacrificios humanos, pérdidas materiales y gracias a sus hazañas heroicas, es el evento más importante de la historia nacional sin ningún parangón… Para mi país es de vital importancia que la comunidad internacional reconozca como genocidio de los pueblos de la URSS los crímenes cometidos por los nazis en el territorio de la Unión Soviética durante la Gran Guerra Patria.”
El compañero Embajador de Rusia en Argentina, Dmitry Feoktistov, ha escrito en relación al Aniversario de la Victoria de la Gran Guerra Patria como “A partir de este año nuestro país también conmemora el 19 de abril el Día del Recuerdo de las Víctimas del Genocidio del Pueblo Soviético perpetrado por los nazis y sus colaboradores. Como resultado del exterminio determinado de civiles en los territorios ocupados, fallecieron aproximadamente 14 millones de personas... En los primeros días de la guerra, millones de niños perdieron sus hogares, sus familias y su sensación de seguridad. La generación que presenció aquellos terribles eventos está desapareciendo gradualmente. Nuestro deber común es impedir que la verdad sea silenciada y la historia reescrita. No debemos permitir el resurgimiento de ideas misantrópicas ni nuevos sufrimientos. El gran Dostoievsky, en su novela “Los hermanos Karamazov”, nos dejó un legado eterno: ningún “futuro brillante” justifica la lágrima de un solo niño torturado.”
Sin embargo, es precisamente en nuestra época que las elites fascistas norteamericanas, europeas y asiáticos reviven el despiadado fascismo militarista derrotado por los pueblos soviéticos y el pueblo chino en 1945. Las élites occidentales y sus aliados apoyan al régimen nazi en Ucrania que mata a niñas y niños rusos, protegen el genocidio contra niñas y niños y familias palestinas enteras por el régimen sionista y agrede masivamente con impunidad al pueblo de Líbano. Y ahora la élite gobernante de Estados Unidos ha revelado una vez más su naturaleza fascista, asesinando deliberadamente con un doble golpe usando misiles cruceros a más de 160 niñas iraníes mientras atendían escuela el pasado día 28 de febrero. Ese masacre marcó la primera atrocidad de muchos más durante la agresión yanqui contra la República Islámica de Irán, la cual es una agresión no provocada, como fue también la agresión nazi contra la Unión Soviética.
Así que, las terribles experiencias de la Gran Guerra Patriótica se vivan de nuevo, repitiéndose día tras día, ahora por motivo de la misma bárbara maldad, odio racista y avaricia sádica de los poderes imperialistas de siempre. Una vez más se requiere la unidad de todos los países amantes de la paz y la justicia para actuar de manera decisiva y eficaz en defensa de la humanidad. El reto para el mundo mayoritario es si será posible hacer prevalecer la paz y la razón sin tener que volver a sufrir las mismas desastrosas experiencias de los pueblos de la Unión Soviética y China antes de su heroica derrota del fascismo en 1945.













