Antes que los tres poderes del Estado nicaragüense, a saber el Legislativo, el Judicial y el Electoral, emitieran sus resoluciones condenando a la Organización de Estados Americanos- OEA -por entrometerse en los asuntos internos de Nicaragua.
Hay suficientes y alarmantes razones para que el Gobierno de Nicaragua llame constantemente a consultas a su embajador en México. Sin embargo, no lo hace porque somos naciones hermanas y soberanas.
Aunque a nivel regional y global se le considera un proceso irregular, la elección presidencial en Nicaragua es legítima y constitucional; sus controversias obedecen a una campaña mediática y diplomática dirigida ex profeso.
La Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó una declaración contundente e histórica de rechazo a la ofensiva, descarada y servil actitud del Secretario General de la O.E.A, Luis Almagro
Nicaragua ha sido blanco de las agresiones estadounidenses desde la década de 1850. El ataque de la administración Biden al gobierno recién electo es el último capítulo de una larga y sórdida historia.
Para nadie es noticia la resolución de la OEA en la que veinticinco Estados de América Latina declararon ilegitimo el reciente proceso electoral de Nicaragua el pasado 7 de noviembre.
Vivimos un mundo indudablemente acelerado, vertiginoso, lleno de circunstancias muy variables cargadas de violencia y amenazas, que empujan a enconcharnos, a reducirnos en nuestro propio interior.