Hace más de 2mil años, Jesús lideró la Revolución del Amor. Revolución cuya meta era, y sigue siendo, construir un mundo de justicia social para toda la humanidad.
Desde que fui joven y desperté políticamente, aún en la inmadurez de mis días de pubertad, porque empecé muy temprano en esto, la palabra que siempre me llamó la atención para debatir y defender, más que cualquier otra, fue “democracia”.
La religión, la fe o los sentimientos de espiritualidad son amplias arterias de la psiquis humana que conectan con las fibras más profundas de nuestras emociones. Esto no es nuevo y a lo largo de la historia se han usado estos sentimientos a favor.
Para conocernos, para saber dónde estamos, debemos tener plena conciencia de dónde venimos y no lo planteo desde un concepto antropológico para los que abrazan la teoría de Charles Darwin que es la evolución a partir de la especie animal transformada.
A raíz de la nueva ola de mentiras que están invadiendo las redes sociales. Pastores y dirigentes de Iglesias de Los Estados Unidos y de varios países de América latina me han solicitado les de mi lectura de la situación que está pasando con las iglesias.
El fin de la dominación unipolar de Estados Unidos parece estar cada día más evidente. Nuevos equilibrios se crean a nivel internacional, el nuevo orden que están asumiendo los mercados como consecuencia de los profundos cambios.
Lo que afirma el informe de la OCDE es que la campaña de demonización, aislamiento y hundimiento de Rusia imaginada en la Casa Blanca y transmitida a los camareros europeos para que la lleven a la mesa ha hecho que la comida se desvíe.