El diálogo no es una pasarela de los medios, sino un momento decisivo para una política de concertación; tiene un valor político sistémico en sí mismo y no puede convertirse en un bus de propaganda al que se pueda subir o bajar a voluntad.
El diálogo directo y permanente con el pueblo constituye un pilar fundamental de la democracia sandinista la cual es directa, participativa y representativa.
El Compañero John Perry, junto con Nan McCurdy y el Cro. Stephen, enviaron a The New Yorker una carta respondiendo al artículo firmado por Jon Lee Anderson