La fotografía es conocida por muchos, pero pocos conocen al personaje detrás de ella: un joven de 20 años que, con un rifle en una mano y una bomba artesanal en la otra, dijo “basta” a la represión hacia la juventud por parte de la dictadura de Anastasio Somoza. Sus vivencias y anhelos quedaron plasmados en esa imagen icónica.

Pablo Jesús Aráuz Mairena, ahora de 65 años, es originario de San Rafael del Norte, Jinotega. En su juventud como miles de nicaragüenses, en 1970 decidió sumarse a la lucha por la liberación de Nicaragua ante la represión que se vivía a causa de la dictadura de más de 40 años de la familia Somoza.

Pablo es conocido como el “Hombre Molotov”, un sobrenombre que surgió gracias a la foto tomada por Susan Meiselas, reportera gráfica que inmortalizó con su cámara la guerra que se vivía en Nicaragua.

"A la gente le gusta que le platique esa pequeña historia de donde nace el Hombre Molotov. Era el 16 de julio de 1979, era la ofensiva final y estábamos en Estelí cuidando uno de los puntos que había sido la primera línea o trinchera de combate de la Guardia”, comenzó explicando Pablo, desde una de las calles del actual municipio Somoto, en el norte de Nicaragua.

"Recuerdo que estando en la trinchera veo a un muchacho de 13 años caminando con una botella y una mecha. Para mí eso era como un candil, era el recuerdo que se me venía de mi hogar donde no había energía. Cuando lo veo le digo: ¡vos chavalo loco qué andas haciendo con esa botella! y me dice: ¡esta no es ninguna botella, esta es una bomba!. Le digo, entonces prendela vos y yo la voy a tirar. Veía al muchacho desesperado que me dice que es una bomba y le digo “te engancharon, pero probemos”, recuerda.

“La compañera Susan Meiselas tomó la foto y en frente de la trinchera estaba una palomera y estaba un guardia con un arma 30, pero la posición que tenía el guardia no le permitía dispararnos y en ese momento ya no estaban en posición de hacer nada porque teníamos tomado el comando”, aseguró el Hombre Molotov.

Una foto para la historia

“Esa imagen tiene un significado muy grande porque hay tres cosas que a mí me influenciaron para entrar al Frente Sandinista y se ven ahí, así ven la boina, el rosario y el pantalón. Cada cosa de esas para mí iba tejiendo un significado. “Para mí lo que hice fue un granito de arena de la juventud de aquellos tiempos· Prácticamente fui influenciado por mi padre y segundo por el Che Guevara y también la muerte del hermano mío que se llamaba Augusto Aráuz, que lo mató la Guardia en Quilalí”, rememoró.

Una infancia marcada por la pobreza

Su primaria la sacó en el Espino, en San Rafael del Sur y la secundaria la estudió en un Instituto en Somoto, que recuerda era de taquezal.

“Ahí me perseguía la idea de estar metido en algo, pero yo no sabía qué iba a ser. En esos primeros días de clases me sumé a una revuelta. Eso me sacó el revolucionario que llevaba a dentro, yo sentía la necesidad como todo joven en esos tiempos de luchar porque vivíamos en una situación difícil, llegó un tiempo donde la represión se recrudeció y oprimían a los jóvenes, a todos los que participamos en tomas de colegios, manifestaciones, en mitines”, subrayó Aráuz.

“En este país con el Somocismo la educación, la salud, energía, agua, saneamiento, eran cosas que no teníamos, el gobierno no velaba por esas cosas. Hoy tenemos muchas escuelas, tenemos universidades en el campo. El Frente Sandinista ha desarrollado enormemente este país en todos sus componentes”.

En los días decisivos del Triunfo de la Revolución

Las imágenes de su valentía fueron tomadas a pocos días del Triunfo de la Revolución, pero él no lo sabía.

“Yo pertenecía a la columna Facundo Picado de la Filemón Rivera. Antes de salir a esta insurrección el comandante Germán Pomares nos reunió y nos hablaba del proceso revolucionario y decía “Yo siento en la yema de mis dedos que se cerca el triunfo”, fue una cosa tan espontánea y claro por ser el jefe del Estado Mayor del Frente Norte Carlos Fonseca Amador él sabía algo, conocía mejor la situación”, dijo.

45 días de lucha y pérdida de amigos

“Nosotros entramos a Estelí a principios de Junio y anduvimos haciendo consciencia en la población, en comunidad en comunidad, hasta que nos fuimos a otro lugar a prepararnos para hacer el asalto a Estelí, que de hecho nunca nos imaginamos que íbamos a combatir 42 días a la Guardia”, contó el Hombre Molotov.

“Nosotros enfrentamos a un ejército bien armado, con tanquetas, con aviones, con todo lo que requiere el armamento de un ejército regular y nosotros estábamos con pocas armas, más que la conciencia para luchar, para darle la batalla a la guardia y por eso entrábamos y nos sacaba la Guardia y compañeros caídos, que incluso a los dos, tres días los recuperábamos”, añadió.

“Dos días antes del triunfo yo estaba en la primera línea y me gustaba estar al frente de los combates. Cuando uno anda en una guerra, con una lucha e idea definida, a usted no le importa lo que pase porque el juramento incluye que uno puede morir”.

Vive una vida más tranquila desde su Somoto querido

“Tenemos una vida más tranquila, gracias a la sangre de muchos que se quedaron en el camino, otros tuvimos la suerte de ver las cosas actuales. El producto de la lucha de todos los caídos hoy en día lo estamos viendo en todo lo bonito que ha hecho este gobierno. En la historia de Nicaragua no hay un gobierno que haya hecho tantas cosas buenas como el Frente Sandinista como partido a la cabeza el comandante Daniel Ortega Saavedra, uno de los mejores presidentes”, enfatizó.

“Las oportunidades no vienen todos los días y a este pueblo le llegó la oportunidad de tener como vanguardia al Frente Sandinista que es quien trajo la Revolución. La revolución en nuestro país se ha forjado a través de una lucha enorme, con sangre y los frutos que tenemos es el ejemplo que estos gobiernos son la única alternativa que tienen los pueblos en el mundo, los gobiernos de izquierda son la única solución, el rico jamás se va a acordar del pobre porque el pobre y el rico son como el agua y el aceite”.

“Si tenemos la oportunidad de defender esta revolución hay que hacerlo porque nos costó muchos años. No es fácil ser pobre en un país donde el capitalismo tiene el dominio absoluto, pero esta revolución tiene sus raíces en el Frente Sandinista, con principios, ideas y no fue fácil luchar contra Somoza 42 años. El presidente Daniel Ortega es un hombre capaz intelectualmente, un líder completo y toda su vida ha estado en la lucha revolucionaria. Somos constructores y esta revolución hay que seguirla apoyando”, culminó Pablo Aráuz, el Hombre Molotov de la Revolución Sandinista.

MOLOTOV

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