Quiero abordar ampliamente un tema del que mucho y desde diferentes ángulos ha estado presente en mi agenda editorial y no dudo de ninguna manera que en el almacén de los más oscuros recuerdos de al menos el 90%.
Desde aquel glorioso 19 de julio de 1979, cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional derrotó a la sangrienta dictadura somocista, Nicaragua dejó de ser un país agachado y sometido para convertirse en un país del pueblo y para el pueblo.