Tras lo anunciado del 21 de noviembre de 2021, Nicaragua dejó de ser miembro de la OEA. En un comunicado de tono duro y perentorio, Managua anunció que para aplicar la decisión, se habían retirado las credenciales de los diplomáticos Orlando Tardencilla
Retomamos el barco que nos lleva al puerto de nuestras esperanzas con el amargo contextual de traer a la mente episodios tristes y dolorosos que hace cuatro años atrás espeluznantemente fraguaban insospechadas cápsulas de odio que como cianuro
Fabrizio Casari describe, con exactitud y en tan pocas palabras, lo que vivimos en abril del 18 cuando el somocismo redivivo regresó para nuevamente torturarnos, secuestrarnos, matarnos, quemarnos vivos, destruir Nicaragua.
Nunca existió en la historia de Nicaragua un odio tan letal como aquel de 2018. Hace cuatro años atrás la estirpe más nefasta de nuestra existencia como nación desató los demonios encapsulados en el infierno de sus resentimientos para ejecutar contra
La creciente y probada participación de fuerzas pertenecientes a los países de la OTAN y de la propia Legión Extranjera, que pretende ser independiente pero está a las órdenes de París, revela el carácter internacional de la guerra.
Inequívocamente habitamos una sociedad polarizada e independientemente de que lado esté el grueso mayor, entre los que hacen bien o de los que hacen mal, la verdad es que hay dos puntos de vista sobre la realidad del país.
Judas Iscariote, uno de los doce, el tesorero (“tenía la bolsa de dinero”, Juan 13:29), es el vergonzoso referente de la traición y los traidores . El teólogo y sacerdote ortodoxo Jean-Yves Leloup escribe: “Los personajes bíblicos no son sólo históricos