El mundo amaneció con una escena que irrumpe como un crimen a plena luz de la historia. El imperio yanqui ejecutó una invasión armada y perpetró el secuestro del Presidente y líder bolivariano de la República de Venezuela.
Nadie duda de la fuerza militar imperial de Estados Unidos. Fundamentada en la arrogancia y la prepotencia es el perfil existencial más genocida que la humanidad.