A sus 90 años de edad, Josefa Reyes Valenzuela, conocida popularmente como doña Chepita Reyes, conserva aún muchas energías y una lucidez extraordinaria. Ella puede rememorar con detalles los 50 años que estuvo al servicio en colaboración con una vida pastoral, como asistente de su Eminencia Cardenal Miguel Obando y Bravo.

En cuanto a la conmemoración del Día Nacional de la Reconciliación y la Paz, que celebra la vida y el legado del Cardenal Miguel Obando y Bravo, en el que se declaró feriado nacional el 2 de febrero, doña Chepita Reyes expresó que si su Eminencia estuviese con vida diría: "'Esto yo no me lo merezco'; era lo primero que decía; 'es demasiado para mí, hay otros que se lo merecen más que yo'".

Doña Chepita Reyes comentó que el Cardenal Miguel Obando y Bravo siempre abogó para que en Nicaragua reinara la paz, tranquilidad, hermandad y la reconciliación entre los nicaragüenses.

"Decía: 'si hemos trabajado por la paz, lo seguiremos haciendo por la reconciliación, porque nuestro país lo necesita. Y siempre estaba pendiente si le preguntaban; cuando lo llamaba el Presidente (Comandante) Daniel Ortega, él decía: "Esta gente trabaja y hay que trabajar con ellos, porque ellos son personas que están buscando la paz de Nicaragua". Y todo el tiempo para él era la paz, la reconciliación", afirmó.

Lo conoció en Matagalpa

Doña Chepita recuerda que conoció al Cardenal Obando a finales de los años 60 's cuando él llegó a Matagalpa.

El Papa Pablo VI nombró al Cardenal Miguel Obando y Bravo como obispo auxiliar de la Diócesis de Matagalpa el 18 de enero de 1968; fue consagrado el 31 de marzo de ese mismo año, enfocándose en la pastoral campesina, antes de ser nombrado arzobispo de Managua, en 1970.

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"Al Cardenal lo conocí en Matagalpa, cuando él llegó. Mi padre fue uno de los que lo recibió en la frontera de Honduras y llegaba como obispo auxiliar de Matagalpa", recordó.

"Cuando el Cardenal Obando y Bravo fue nombrado arzobispo de Managua, "entonces venimos a dejarlo, todo el grupo de las que trabajamos con él; estando ahí, padres (sacerdotes) que me conocían, que trabajaban en la Arquidiócesis de Managua, me dijeron: '¿Por qué no se queda trabajando con él y le ayuda? Porque usted ya sabe muchas costumbres, cosas de él', y me quedé. Trabajé con él, todos los años que vivió hasta que murió", remembró doña Chepita Reyes.

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En los 50 años de servicios, doña Chepita Reyes, siempre con paciencia, con ganas de trabajar y sin quejarse nunca, llevó el ritmo de trabajo al Cardenal Obando y Bravo, un siervo de Dios, que tenía tantas responsabilidades y en las que, incluso, tuvo que arriesgar su vida.

La asistente del Cardenal Obando y Bravo asegura que su Eminencia recibía por igual a todos, "eran ya las 3:00 de la tarde en las oficinas y decía, 'estamos cansados, ya nos vamos, falta todavía gente, yo veo por ahí un par de viejitos' y era que le habían dicho que iban a llegar. Entraban unas personas mayores, ya los recibía, salía con ellos, los iba a dejar a la puerta y ya nos veníamos, y eso era un ritmo continuo".

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Su Eminencia Cardenal Obando y Bravo, en todo sentido, era una persona que se entregaba a la gente. "Lo llamaran de donde lo llamaran, el enfermo, el que necesitaba que fuera a ver a su casa, a la hora que fuera, y él decía, si pueden quedarse hasta las 4:00 de la mañana, tienen que quedarse conmigo y ahí estábamos todos los que trabajamos con él".

En la oración encontraba la fortaleza, valentía y humildad

Para doña Chepita el Cardenal Miguel Obando y Bravo siempre encontraba la fortaleza, valentía y humildad, ante grandes presiones "en la oración, primero que todo, cómo sacerdote en la oración; él celebraba su misa a las 6:00 de la mañana y le pedía luces al Espíritu Santo, que le iluminara para poder dar un buen consejo, que nunca fallara, un consejo tanto a unos como a otros, y lo hacía con cariño y sin molestarse, sin sentirse cansado, ni nada, pero siempre en oración".

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La asistente de su Eminencia Obando y Bravo resaltó que él también tenía la virtud de reconocer el trabajo que hacían las personas; por ello, siempre reconoció y bendijo el trabajo que hacen los Copresidentes Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, quienes están al frente del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.

"Él admiró mucho a los Copresidentes, decía 'trabajan con tanto gusto y con tanto cariño, con la gente que tenemos que ayudar", recordó Doña Chepita Reyes, quien reiteró que su Eminencia el Cardenal Miguel Obando y Bravo, ante todo, siempre instaba "nos decía 'oremos todos antes de comenzar una cosa".

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Doña Chepita Reyes manifestó que la opinión que tenía el Cardenal Obando y Bravo del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, de los Copresidentes, era "que ellos siempre trabajan con los pobres, que buscaban mejorar la situación de los de abajo y eso le gustaba a él, porque él era hijo de Don Bosco. Y Don Bosco trabajó siempre con los pobres".

También dijo que a su Eminencia le daba mucha alegría el trabajo que realizaban los Copresidentes Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo.

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"Él decía: 'A mí me encanta cómo se ilusionan (los Copresidentes) cuando hacen el parque, cuando ayudan a la gente que hay un terremoto; siempre ellos (Copresidentes) están interesados y son los primeros en saber; admiraba, por ejemplo, a doña (Compañera) Rosario, porque decía 'nadie se ha dado cuenta de que hubo un temblor, cuando ya venía (Compañera) Rosario alentando a la gente y ayudándole; eso le gustaba mucho de ellos, como trabajaban con los pobres".

Para concluir, doña Chepita Reyes expresó que a su Eminencia Cardenal Miguel Obando y Bravo siempre se le debe recordar como promotor de la reconciliación y la paz, "porque siempre pensó en eso, en la paz de Nicaragua, en que todos deberíamos vivir en paz y enseñar a la juventud a vivir en paz, trabajar por la paz". CARDENAL10 CARDENAL12 CARDENAL15 CARDENAL16 CARDENAL18 CARDENAL19 CARDENAL1

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